Cada año se gasta demasiada energía y materias primas fabricando productos para el consumo humano, pero una gran parte de esa producción resulta ser basura. Botellas, envases, folletos publicitarios, platos desechables, y demás están destinados, desde su creación, a ser basura de la más cara. La energía que se gastó fabricándolos, las materias primas que fueron extraidas y la mano de obra, todo eso tiene un costo no sólo económico.
Lo más grave del asunto es que mucha de esa basura es reciclable, pero hasta hace poco nadie se preocupaba por ello. Los plásticos, el papel, las telas y los metales, pueden reingresar en la cadena de producción y ser útiles de nuevo. Haciendo productos reciclados se gasta menos energía y menos materia prima, además de que creamos menos basura.
Así que reciclar beneficia al planeta de dos maneras: reducimos la cantidad de basura y reducimos el uso abusivo de las materias primas. Ahora podrán darse cuenta de que no es lógico fabricar cada vez más y más basura. Hay que pensar en el mañana.